Había una vez, creo que fue un martes
cuando capté tu atención. Quedamos atrapados en algo, me aferro a la noche en
la que me miraste a los ojos
y me dijiste que me querías. ¿Estabas bromeando? Porque eso me parece.. Todo está se está
derrumbando, ya casi nunca hablamos, ya no me siento bienvenida. Cariño, ¿Qué pasó? Por favor, dime…
porque hace un segundo todo
era perfecto, ahora está a punto de salir por la puerta. Y miro el teléfono, él
todavía no ha llamado, y te sientes
tan mal que no puedes sentir nada en absoluto.. y recuerdas cuando
decíamos: “Por siempre y
para siempre” y llueve en tu habitación, todo está mal. Llueve cuando estás aquí, y llueve cuando
te has ido. Pero yo
estaba ahí cuando decías: “Por
siempre y para siempre”. ¿Me pasé de la línea? ¿Dije algo demasiado honesto que te
hizo correr y esconderte como un niño pequeño, asustado? Te miré a los ojos,
por un minuto pensé que te
conocía, ahora no estoy tan
segura. Asique aquí todo
se viene abajo, hasta convertirse
en nada. Está el silencio que me rompe el corazón, ¿Hacia dónde va esto? Por un minuto, pensé
que te conocía, ya no más. Vuelve,
cariño vuelve, ¿Olvidaste
todo?. Porque yo estaba ahí cuando decías: “Por siempre y para siempre” No lo dijiste en
serio..