-
Tenemos que hablar,
esto tiene que cambiar, no
sé si soy yo el error pero es que ya nada es igual.
-
No sé qué me pasa, siento que pierdo el tiempo todo el
día encerrada en casa, sabes que te quiero pero necesito espacio, sola voy a
mil por hora y tu me haces ir más despacio.
-
Mi sensación es, que estas cansada, no tiene sentido
nada ya y sé que temes hacerme daño, pero me lo estás haciendo mintiendo y,
prefiero perderte que vivir este engaño.
-
Ya son unos cuantos años para estas tonterías, para tus
celos, tus manías. Lo siento si desconfías, si será que me apronte que todos
son de su condición, solo te digo que estoy harta de esta situación.
-
¿Y tu qué? Siempre crees que tienes la razón, estoy
harto que tu orgullo gane al corazón. Si te equivocas pues pides perdón, que no
cuesta nada. Siempre tengo que medir mis palabras, para que no te ofendas.
-
Pues mídelas ahora, porque tomo yo las riendas. No me
vuelvas a hablar mal o no calmo mi reprimenda. Si tan mal soy, sabes dónde está
la salida.
-
Ya ni entiendo nuestras discusiones. Todo lo que somos
y lo que podríamos ser, si esto no se arregla, no me volverás a ver.
-
Sé que crees que, el primer amor nunca se olvida, yo
olvidé el primero, el segundo, el tercero es mi vida o al menos eso creía, el
tercero eres tu… pero nos está consumiendo la monotonía.
-
Siempre haciéndome la psicológica, o eso creías. Últimamente
me haces sentir tan vacía y no hay día que no busque el método, el modo de
superar esto, de hacerlo menos incomodo.
-
Te agobias por todo y siempre te he aguantado sin
quejas, tienes miedo, miedo de arrepentirte y ¿por eso no me dejas? ¿Qué
quieres un tiempo? No esperare a ver que sientes, decídete ahora a estar
conmigo o sin mi para siempre.
-
No me des a elegir, tienes que ser más paciente, sabes
que el fin de este cuento podría ser deprimente. Saldrás perdiendo, no entiendo
por qué has dejado de ser tan tierno.
-
Creía que esto sería eterno pero, es un infierno, y tu
eres tan fría. No hay mina más buena que tú, tampoco más compleja, y en lo
nuestro se refleja, así que cambia esa actitud.
-
El problema eres tú, puede que yo sea insegura pero sé
seguro que eres inmaduro y yo soy la que jura que esto va a acabar, que ya no
puedo más y sigo aquí. Me pregunto día tras día que esperas de mí.
-
De ti, ya no espero nada, confiar me cuesta. Cansado de
que salgas con tus amigos de fiesta, si eres la que juras, jura que me has sido
fiel y se sincera y dime, ¿quién es ese subnormal con el que tonteas?
-
Siento que cada vez que lo niego me rebajo. A veces pienso
que es imposible caer más bajo ¿Para qué te callas las cosas si después las
hechas en cara? Estoy agobiada, el agua no esta tan clara.
-
Si al menos te interesaras por mis cosas, si a veces me
escucharas, además tu también eres celosa. Otra discusión que nada aporta….
-
Cualquier palabra se hace corta, ya no pones atención
porque mis lagrimas no importan. No quiero seguir discutiendo, hoy no me arde
el corazón, vivo en un laberinto, no encuentro la solución.
-
Es una relación de amor y odio, ya he pasado antes por
esto y paso de vivir de nuevo este episodio, porque no me quedan fuerzas ni
ganas como sabrás, pase lo que pase soy yo el que siempre te va detrás.