He aprendido, que algunas
veces cuando mis amigos pelean, estoy forzando a optar por uno de ellos a pesar
de que no lo quiero hacer. He aprendido,
que soy dueño de lo que callo y esclavo de lo que digo. He
aprendido, que lo que siembro cosecho, si siembro chismes cosechare intrigas,
si siembro amor cosecho felicidad. He aprendido, que la felicidad no es
cuestión de suerte, sino producto de mis decisiones. Yo decido ser
feliz con lo que soy y tengo o morir de envidia por lo que me falta y carezco. He aprendido,
que no tengo que cambiar amigos si entiendo que los amigos cambian. He aprendido, que no debo estar muy ansioso para
descubrir un secreto. Este puede cambiar mi vida para siempre. He aprendido, que hay muchas maneras de enamorarse y
permanecer enamorado, y dos para destruir todo lo alcanzado: la infidelidad y
el egoísmo. He aprendido, que sin importar las consecuencias, aquellos que son honestos
consigo mismo llegan lejos en la vida. He
aprendido, que los verdaderos amigos son como la sangre, acuden a la herida sin
que nadie los llame. He aprendido, que a pesar de que pienso que no tengo nada más
que dar cuando un amigo llora conmigo, encuentro la fortaleza para vencer mi
dolor. He aprendido, que un amigo en el dolor no necesita mis palabras tan solo
mi presencia. He aprendido, que escribir al
igual de hablar puedo ayudar al dolor emocional. He aprendido, que retener a la fuerza a las personas que amo, la aleja
más rápidamente de mí y el dejarlas ir las deja para siempre a mi lado. He aprendido, que a pesar de que la palabra “amor” puede
tener muchos significados distintos, esta pierde valor cuando es usada por
exceso. He aprendido, que es difícil
determinar donde dibujar la línea entre ser amable y no herir los sentimientos
de las personas y seguir de pie por lo que creo. He aprendido, que amar y
querer no son sinónimos sino antónimos, el querer lo exige todo, el amar lo
entrega todo. He aprendido, que no hay amor
más grande aquel que da la vida por los amigos.
