“No
existe ningún pecado en ser feliz. Media
docena de ejercicios y un oído atento bastan para conseguir que un hombre
realice sus sueños más imposibles. ”
Por culpa de mi orgullo
de la sabiduría, me hiciste recorrer el camino que todos podían hacer y
descubrir lo que todos ya saben si pusieran un poco de atención en la vida. Me hiciste ver que la búsqueda de la felicidad es personal, y no un
modelo que podamos pasar a los otros. Antes de descubrir mi espada, tuve que
descubrir su secreto. Era simple. Sólo consistía en saber qué hacer con ella.
Con ella y con la felicidad que representará para mí.